Fauna laboral: El chupasangre (draculea laboreus)
Se trata de un especímen que habita en los centros de trabajo, de la subfamilia de los draculea.
Suele ser el típico compañero que causa una buena impresión: simpático, amable, colaborador… pero según van pasando los días empiezas a notar como poco a poco va chupandotela. La sangre claro, y en sentido figurado.
Al principio se limita a conocer a su futura víctima. No solo en el area laboral también sus gustos, sus habilidades. El objetivo del chupasangre es buscar las facetas de la personalidad de la víctima que puede aprovechar para suplir sus propias carencias o para evitar tener que esforzarse en hacer algo que puedan hacer por él.
Un ejemplo práctico: Acabas de llegar a tu nuevo puesto de trabajo. Una oficina la mar de coqueta en la que vas a llevar a cabo el trabajo que siempre deseaste (y no, no es navegar a la búsqueda de porno ni pasarte el día jugando al monopolycitystreets).
Te presentan a tu nuevo compañero. Un tipo no muy alto, con gafitas y pelo castaño al que le gusta el fútbol su nombre: Jesús Sionador. Rápidamente Jesús se convierte en tu cicerone dentro de la empresa. Te va presentando a todo el mundo, te echa una mano de vez en cuando, te cuenta algún chascarrillo que otro…
Mientras tanto, te vas confiando. Es normal, eres nuevo y no conoces a nadie. Pero todo es parte de su táctica. Realmente está estudiandote, comprobando tus reacciones a sus comentarios y a la vez te va dando vía libre para que empieces a soltarte. Tú claro, vas abriendote y como no todo es trabajo, le comentas la película que viste el pasado fin de semana, la última fiesta que montaste en casa, el pedazo ordenata que compraste por cuatro perras en ebay o la excursión que hiciste por el monte.
El señor Sionador está en su salsa y mientras sigue dorandote la píldora, va conociendo tus gustos. Ya sabe que te gustan las películas de acción, que te montas unas fiestas de órdago en tu casa, que controlas temas informáticos y que sueles salir al monte. Y una vez que el trabajo de recopilación de datos ha terminado, ahí ya, queridos lectores nos hemos caído con todo el equipo.
A partir de ese momento para el que nosotros casi, casi considerabamos amigo del curro pasa a ser elpesaoesedelcurroquesiempreconbuenacaraymejorespalabrasnodejadedarelcoñazo.
Empieza pidiéndote cosillas sin importancia: oye, tu que controlas el tema:
- ¿Puedes conseguirme el AutoCAD GSI 16V Dolby Surround??
- ¿Me pasas la ruta GPS para hacer el recorrido de nosedonde?
- ¿Dónde puedo pillar un ordenata barato?
- ¿Me echas una mano con las cuentas de Paricholos SL?
Tu, que no dejas de ser el nuevo, te sientes hasta halagado. Piensas que se tiene en cuenta tu opinión que eres alguien en que tus compañeros confían y ven capacitado para hacer cosas. La realidad es que una vez que que entras en el juego, solo te queda entrar en la espiral del chupasangre
Y las cosillas sin importancia pasan a ser marrones en toda regla de los que es difícil deshacerse salvo que los tengas “bien puestos” y seas capaz de mandar a susodicho a paseo a las primeras de cambio. Si lo vas dejando pasar, todo se va enquistando y va a peor.
Empiezas a desquiciarte con la jeta que se gasta el señor Sionador y te das cuenta del porque cuando os juntabais con otros compañeros de trabajo, ellos mantenían una actitud distante con él con sonrisitas falsas pero sin involucrarse demasiado: éran víctimas anteriores que una vez se habían librado no estaban dispuestos a volver a entrar en el juego.
Pero en el fondo para el chupasangre no son más que zombies de los que ya se ha obtenido todo lo necesario y que siguen vagando a la espera de recibir una nueva dentellada.



